Perder grasa es uno de los objetivos más frecuentes en consulta: ya sea por salud, estética o rendimiento deportivo. Sin embargo, cuando alguien decide empezar a cuidarse, suele caer en errores muy comunes que, en lugar de acercarle a su meta, le frenan o incluso generan el efecto contrario.

Para llevar a cabo una pérdida de grasa de forma saludable, no hay que ser drástico. Lo que único que funciona es crear hábitos sostenibles que te acerquen a tus objetivos sin poner en riesgo tu salud.

Errores que cometemos a la hora de perder grasa

Los errores más comunes a la hora de perder grasa —saltarse comidas, entrenar en ayunas sin estrategia, eliminar carbohidratos, abusar del cardio o recortar calorías de forma radical— tienen algo en común: pueden sabotear tus resultados.

Por eso, no solo te quiero contar cuáles son esos errores que cometemos cuando queremos perder grasa, sino que quiero darte las claves para corregirlos. ¡Toma nota!

1. Saltarse comidas para “ahorrar calorías”

Uno de los mitos más extendidos es pensar que si comes menos veces al día, perderás peso más rápido. Pero la realidad es que saltarse comidas suele ser contraproducente.

Cuando pasas muchas horas sin comer, el hambre se acumula y aumenta el riesgo de atracones o elecciones poco saludables más tarde. Además, este hábito puede provocar picos de glucosa, sensación de cansancio y pérdida de masa muscular si se prolonga en el tiempo.

La solución:
Lo más recomendable es mantener un patrón regular de comidas con porciones equilibradas, que te permita llegar saciado a la siguiente comida sin excesos. No necesitas comer cada dos horas, pero sí darle al cuerpo combustible suficiente y constante para mantener tu energía y tu metabolismo activos.

2. Entrenar sin comer (especialmente en ayunos prolongados)

Otro error frecuente es pensar que entrenar en ayunas quema más grasa. La idea es atractiva, pero no siempre funciona como creemos.

Si entrenas sin haber comido nada, es posible que tu rendimiento baje, que no completes la sesión como deberías y que incluso tu cuerpo utilice músculo como fuente de energía (catabolismo). Esto no solo frena la pérdida de grasa, sino que perjudica tu composición corporal.

La solución:
Si vas a entrenar, asegúrate de darle a tu cuerpo un mínimo de combustible. Una opción ligera y fácil de digerir es un plátano con yogur, un par de dátiles con frutos secos o un batido pequeño con fruta y proteína. Así tendrás energía suficiente para rendir y, de paso, cuidar tu masa muscular.

3. Eliminar completamente los carbohidratos

Los carbohidratos se han ganado mala fama, pero lo cierto es que son imprescindibles para la energía, el rendimiento y la recuperación. El problema no está en los carbohidratos en sí, sino en la calidad y la cantidad de los que consumes.

Eliminar por completo este macronutriente puede provocar fatiga, irritabilidad, falta de concentración y pérdida de masa muscular. Además, dificulta mantener un entrenamiento intenso, lo que es clave para perder grasa de forma sostenible.

La solución:
Incluye carbohidratos complejos como avena, arroz integral, patata, boniato o legumbres, y acompáñalos de proteína y verduras. Ajusta la cantidad en función de tu nivel de actividad: más si entrenas fuerte, menos si tu día es más sedentario.

4. Hacer cardio en exceso

Cuando alguien quiere perder grasa, suele pensar que lo único que necesita es correr, hacer bici o pasarse horas en la elíptica. Y sí, el cardio ayuda a gastar calorías, pero el exceso puede ser contraproducente.

Hacer solo cardio puede provocar pérdida de masa muscular, ralentizar tu metabolismo y aumentar el hambre, lo que a la larga hace más difícil sostener la pérdida de grasa.

La solución:
Lo ideal es combinar el entrenamiento de fuerza con cardio moderado. El trabajo de fuerza es esencial para mantener o aumentar tu masa muscular, lo que a su vez mantiene tu metabolismo más activo. El cardio debe ser un complemento, no la base exclusiva de tu rutina.

5. Bajar las calorías demasiado rápido

El último gran error es pensar que cuánto menos comas, más rápido bajarás de peso. Y aunque puede que la báscula baje al principio, un recorte calórico agresivo tiene efectos negativos:

La solución:
Haz un déficit calórico gradual, reduciendo un 10–20% de tu ingesta de mantenimiento. Esto permite perder grasa poco a poco, mientras preservas músculo y mantienes energía. Además, es más fácil de sostener a largo plazo.

Como ves, la clave está en comer suficiente, entrenar de forma inteligente y dar tiempo al proceso. Ten paciencia, sigue un plan y recuerda: cada persona es diferente. Si quieres perder grasa de manera saludable y adaptada a tu estilo de vida, puedes ponerte en contacto conmigo. Juntos valoraremos tu caso y diseñaremos un plan de nutrición y entrenamiento ajustado a tus objetivos, para que consigas resultados reales y sostenibles.

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